Investigador de la Clínica Mayo descubre objetivo para
desarrollar plaguicidas contra mosquitos
Miércoles, 20 de diciembre 2006
ROCHESTER, Minn. – Un investigador de la Clínica
Mayo ha descubierto un lugar objetivo en mosquitos
portadores de la malaria que podría utilizarse
para desarrollar plaguicidas tóxicos para el
mosquito Anopheles gambiae y otras especies de
mosquitos. No afectará a humanos y a otros mamíferos.
Si futuros estudios lo refrendan, el descubrimiento
podría ofrecer un más seguro y efectivo
control de enfermedades transmitidas por los mosquitos,
como la malaria.
Yuan-Ping Pang, un químico y experto en diseño
molecular asisitido por ordenadores de la
Clínica Mayo, identificó dos residuos de aminoácidos
únicos llamados cysteine (quistaina)
(286) y arginine (arginina) (339). Estos se encuentran
en tres especies de mosquitos y en la
cucaracha alemana.
El descubrimiento del Dr. Pang es importante
porque estos residuos podrían, potencialmente,
usarse como lugares objetivo que pudieran incapacitar
tan sólo a los insectos que los portan,
y que no existen en el caso de los mamíferos.
Este descubrimiento se ha dado a conocer en la
edición actual de PLUS ONE, una nueva publicación
de acceso libre editada por la Public
Library of Science.
“Estos descubrimientos sugieren que se pueden
diseñar nuevos plaguicidas para atacar solo al
enzima del mosquito. Estos plaguicidas podrían
usarse en pequeñas cantidades para afectar a los
mosquitos y no a los mamíferos” comenta el Dr.
Pang.
“Hemos desarrollado un proyecto de un plaguicida
que podría incapacitar a los mosquitos portadores
de malaria. Estamos realizando ya un prototipo
del nuevo plaguicida.
La mayor parte de los plaguicidas que hoy
existen actúan afectando al equilibrio de la
serina, que es otro de los aminoácidos del
enzima acetilcolinesterasa y que se encuentra
en la parte activa del enzima. Esta serina
se encuentra tanto en los insectos como en
los mamíferos y, por ello, cualquier plaguicida
diseñado para actuar sobre este enzima afecta
tanto a insectos como a mamíferos.
La acetilcolinesterasa es un enzima vital tanto
para los insectos como para los mamíferos. Elimina
la acetilcolina, un neurotransmisor, que es un
neurotransmisor primordial en el cerebro y que
está asociado con la memoria y la cognición.
El Dr. Pang, director del Laboratorio de Diseño
Molecular Computadorizado de la Clínica Mayo,
estudió la composición genética de todas las acetilcolineterasas
conocidas en 73 especies, incluyendo
a humanos. Identificó restos que sólo existen
en la “versión mosquito” de la acetilcolinesterasa.
Para identificar cuál de estos restos es susceptible
a los plaguicidas, desarrolló un modelo
tridimensional de acetilcolinesterasa de mosquito.
Con este modelo tridimensional, el Dr. Pang estudió
cómo funcionan los restos de una forma que
nunca había sido posible anteriormente. Encontró
que los restos de quistaina y arginina se localizaban
al comienzo de la zona activa de la acetilcolinesterasa
del mosquito. Una zona activa es una
cavidad en un enzima donde tiene lugar una reacción
química rápida para destruir una molécula o
construir una nueva.
El descubrimiento
puede conseguir
sistemas más
seguros y
efectivos para el
control de la
malaria
transmitida por
mosquitos
Estudios previos del Dr. Pang y de otros investigadores
demostraron que los restos de quistaina
actúan como un gancho que puede sujetar una
pequeña molécula en la parte activa de un enzima
y que puede dañar de forma permanente al enzima.
Esto llevó al Dr. Pang a pensar que los restos
de quistaina y de arginina pudieran ser el blanco
de un plaguicida que no afectara a los humanos ni
a otros mamíferos.
“Aunque otros investigadores han realizado modelos
tridimensionales de la acetilcolinesterasa de
mosquito, no se ha informado hasta ahora de la
existencia de restos específicos de acetilcolinesterasa
en una zona activa”, dije el Dr. Pang. “Estos
descubrimientos sugieren que se podría hacer
una molécula químicamente estable (que podría
usarse como un plaguicida más seguro) que reaccionara
con el resto de quistaina del enzima
acetilcolinesterasa del mosquito y que la
inhibiera de forma irreversible.
El modelo tridimensional que ha desarrollado
el Dr. Pang se creó con un sistema informático
muy potente llamado sistema terascale.
Construyó el sistema con 590 ordenadores
personales. Terascale se refiere a la
potencia computacional que se mide en
unidades de teraflops, que equivale a un
procesador capaz de procesar 1 trillón de
operaciones por segundo. Un ordenador de
un teraflop se puede comparar con un ordenador
que puede buscar, al menos, 50.000
listines telefónicos de Manhattan en un segundo.
Los sistemas a escala terascale son
los ordenados más potentes existentes hoy
en día.
El Dr. Pang publicó descubrimientos similares
en Octubre de 2006 en los que describió
un sistema potencialmente más seguro
y efectivo para controlar áfidos destructores
de los cultivos. El estudió fue publicado en
la publicación Bioorganic & Medicinal Chemistry
Letters.
Algo más sobre los plaguicidas y la malaria
El DDT ha sido prohibido en la mayor parte
de los países del mundo desde hace décadas,
pero aún hay unos 20 países que usan
este plaguicida para el control de la malaria
y otros países están reconsiderando su
uso. El uso del DDT sigue siendo controvertido
ya que algunos estudios han relacionado
su uso con problemas ambientales y de
salud. A pesar de ello muchos creen que es
uno de los sistema más efectivos para eliminar
mosquitos portadores de malaria.
La malaria continúa siendo la mayor causa
de muertes y de provocar enfermedades en
los países pobres, según indica la Organización
Mundial de la Salud (WHO).
Más de un millón de muertes y hasta 500
millones de enfermos se reportan cada año.
La mayor parte de las 3.000 muertes que
se producen cada día en el mundo corresponden
a niños africanos. Más de un tercio
de la población mundial vive en zonas donde
la malaria es endémica. Según un informe
de 2006 realizado por los Centros de
Control y Prevención de Enfermedades
hubo entrada de mosquitos transmisores de
malaria en los Estados Unidos.
El coste de la investigación realizada por el
Dr. Pang fue asumido por la Clínica Mayo.
Ver la noticia original completa en la siguiente
dirección: http://www.mayoclinic.org/news2006-rst/3844.html